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¿Es normal que un perro adulto succione una manta?

Cualquiera que tenga el privilegio de vivir con un cachorro sabe que el comportamiento canino a menudo termina siendo intrigante. Después de todo, ¿quién no se ha preguntado alguna vez por qué el perro gira en círculos antes de hacer sus necesidades en la calle? O incluso a la hora de acostarse: ¿quién no se ha dado cuenta de que estos animales tienen la costumbre de “cavar” la cama antes de acostarse? El comportamiento del perro es muy curioso, no puedes negarlo. Entonces, cuando vemos a un perro adulto “amamantando” sobre la manta, pueden surgir algunas dudas. ¿Es normal o indica un problema de salud? ¿Hace esto porque está ansioso o estresado? ¡Entiende qué hay detrás de este comportamiento canino!

¿”Amamantar” la manta es un comportamiento normal de un perro?

Según la veterinaria y conductista Ana Martínez, cuando un cachorro comienza a exhibir este tipo de comportamiento, es importante hacer un análisis de su salud general con la ayuda de un veterinario. “Primero, hay que excluir los cambios endocrinos, gastrointestinales o neurológicos. Si todo va bien con el animal, entonces empezamos a preguntarnos si se trata de un trastorno de la conducta canina o si hay algún otro factor que pueda estar llevando al cachorro a mamar la manta ”.

En el caso de un perro físicamente sano, la ansiedad puede desencadenar este tipo de actitud. Según Ana, los animales que no tienen ningún tipo de enriquecimiento ambiental en el hogar tienden a ser más vulnerables a tal comportamiento. “El animal no tiene nada que hacer, por lo que acaba tomando un trapo para mamar. Esto, en cierto modo, lo beneficia, ya que hay liberación de endorfinas, que es algo muy placentero para los perros ”. De esta forma, los perros empiezan a asociar el acto de amamantar sobre la manta con un sentimiento positivo, provocando que esta se repita con más frecuencia.

¿Cómo lidiar con un perro adulto que chupa la manta?

Para aquellos que tienen un cachorro que tiene la costumbre de agarrar la manta y chuparla, el primer paso es comprender la motivación detrás de este comportamiento canino. Puede ser indicativo de una enfermedad u otros problemas de salud, pero en el caso de un perro sano, la ansiedad suele ser la causa principal. Si este es el caso, es importante que el dueño y la familia dirijan los estímulos del perro a otras cosas, como juguetes y mordedores. Hay que tener en cuenta que cuando el animal muerde y roe las cosas, liberan mucha energía, por lo que lo ideal es contar con un accesorio para tal fin. Hay diferentes modelos de mordedores, solo encuentra el que más le guste a tu amigo de cuatro patas. “Si  ves que el perro está mamando, simplemente quítale la manta con calma y sin pelear. Luego, dale algo apropiado para morder, redirigiendo su atención y animándolo a cambiar la manta por un juguete “.

¿El adiestramiento canino es una opción para mejorar este tipo de comportamiento?

Muchos dueños buscan la ayuda de los guías en esos momentos, pero hay otros profesionales que también pueden ayudar a mejorar el comportamiento del perro: los conductistas. Según Ana, que trabaja en este campo, el conductista es quien brinda la asesoría, quien asesora sobre qué hacer, quien logra identificar qué puede estar poniendo ansioso al animal en casa. “Dirigirá y enriquecerá el entorno, ayudando a la familia a afrontar la situación”. Paralelamente, también es posible contar con la ayuda de un veterinario, que trabajará en la parte clínica del perro, buscando evidencias y signos que puedan indicar un problema de salud que motive esa conducta.

El comportamiento se puede evitar con enriquecimiento ambiental para perros.

Si no quieres que tu cachorro desarrolle este tipo de comportamiento, no tienes de qué preocuparte. Una buena manera de hacer esto, según el profesional, es invertir en enriquecer el entorno en el que vive tu mascota. Ya sea con juguetes interactivos, comederos diferenciados, morderse los dientes para aliviar el estrés o prestar más atención a la mascota en el día a día: hay varias formas de promover el bienestar de tu amigo de cuatro patas. Por lo tanto, difícilmente sentirá la necesidad de chupar la manta o algo así. Además, Ana también destaca otra medida importante, que es controlar al animal con regularidad. Se recomienda que los perros de hasta 6 años visiten al veterinario al menos una vez al año, y a partir de los 6 años estas visitas deben realizarse al menos cada 6 meses, como mínimo. Con el control médico, es mucho más fácil comprender cuándo hay algún problema con la salud del animal.

 

Marco

Escrito por Marco

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